Sofía Lozano Cuétara
La
mayoría de las personas asocian la imagen con algo superficial. Verse guapo,
vestir bien, tener buena figura y estar al último grito de la moda. Esto es un
mito muy común ya que claro que influye el físico para tener una imagen
positiva, pero no es sólo eso. Mejorar de adentro hacia afuera es la clave para
que todo lo que hagamos después sea congruente. Pongo un ejemplo claro: Una
persona que utiliza los colores que le favorecen, luce impecable y muy pulcra;
pero a la hora de hablar con ella te das cuenta que es insegura. ¿De qué sirve
todo esto cuando su autoestima no está bien?
La
palabra autoestima es básica para
construir una imagen, que por definición es la valoración que hace una persona
de sí misma. Las personas no pueden vivir un cambio exterior si en su interior
no quieren cambiar una idea, yo digo que si no te crees lo que eres la gente no te la va a creer a ti.
Es muy fácil, una vez que nos aceptamos tal y como somos podremos mejorar o
perfeccionar la imagen que deseamos proyectar en base a nuestro ámbito
familiar, social y laboral. En la actualidad la apariencia afecta ámbitos en la
vida cotidiana como son las relaciones personales, éxito y auto confianza.
No conozco a una sola persona que esté conforme con toda su
imagen corporal. Las que son muy bajitas quieren ser altas y al revés, suena
cómico pero todos atravesamos por diferentes cambios en nuestro cuerpo. No digo
que sea fácil que te guste todo lo que tienes pero siempre es importante no
estancarte en los aspectos negativos porque puede afectar nuestra autoestima.
Siempre piensa en las cosas que te hagan feliz, así te sentirás competente y
que tienes el control de tu vida.
Los medios de comunicación desempeñan un papel muy fuerte
dentro de nuestra sociedad. Cada vez afectan más la manera de pensar sobre
nosotros mismos y es difícil creer que también deciden por nosotros. Es triste
pero cierto, con el mejoramiento de la tecnología no hay cómo evitar los medios
de comunicación. Un tema muy común es que hoy en día la mayoría de los medios
utilizan la imagen corporal como un modelo específico para la gente. Lo único
que nos hacen pensar es que debemos ser iguales a las celebridades que aparecen
en la mayoría de los anuncios o parecernos a ellas. En la mayoría de los casos la
tecnología ha usado esto para vender, lo cual me parece un abuso ya que la
hemos convertido en nuestro valor de vida.
Ahora la pregunta que hago es: ¿En dónde queda la época donde
decían que el interior de las personas es lo que realmente importa? Actualmente
los jóvenes somos los más afectados sobre este tema, porque el prototipo de
belleza que tenemos es igual al de una persona que nos encanta pero también no
sabemos cuántas cirugías estéticas se han hecho y están a un paso de hacerlas
perfectas. La personalidad que cada uno tenemos nos puede ayudar a saber lo que
nos conviene y lo que no. Así crear un criterio y entender que no todo lo que
vemos es cierto, y no es precisamente el mejor ejemplo a seguir.
La imagen se define como el equilibrio que hay en el interior
y exterior de cada persona. Vale la pena centrarte en lo que puedes solucionar
y aceptar lo que no puedas cambiar.
Ahora sería bueno pensar en estas preguntas: ¿Qué impide sentirte mejor? ¿Qué te detiene? Tómate
un tiempo para escucharte y lo más importante es no juzgar y aceptarnos tal y
como somos explotando nuestras fortalezas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario