He aquí entonces el dilema, ¿por qué hay tantas mujeres que tienen al hombre perfecto y otras que por más guapas e inteligentes siempre están rodeadas de patanes? Creo que la clave está en la madurez; por lo general a los patanes no les late el compromiso.
Desde que somos chiquitas nos vamos encontrando con personas que decimos: ¡Wow! Quiero casarme, tener hijos, perro y una mamá van. Y conforme va pasando el tiempo esa persona no checa con nosotros y todo acaba de repente.
La solución... Es un proceso por el que todas las mujeres pasamos, y es parte de la vida y el crecimiento personal.
Entonces cuando creces, cuando menos te lo esperas... Simplemente pasa.
Yo lo veo como una elección, cada quien elige si quiere un hombre o un patán; yo prefiero al hombre... ¿tú?

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